jueves, 6 de septiembre de 2018

El tercer vaso.

En un conocido bar  del centro, estaba sentado algún protagonista de una historia no tan trillada, del tipo de historias que raramente ves en un cómic y de las cuales las historias de novela siempre saltan por no tener una buena trama, el protagonista con menos porte que los demás y el bar más olvidado del mundo, este hombre brindaba por un  amor el cual había partido ayer por la mañana 

con la pierna en el banco y el codo en la barra, cabizbajo este hombre no tenía ni la mejor intención de sonreir, tal parecía que la historia de aquel hombre tenía muchos suspiros que sacarme, de igual manera decidí sólo verlo, sus ojos llorosos, relataban su dolor y la botella que estaba en la barra esa su único consuelo, la música triste del bar no ayudaba mucho a sus comisuras a seguir bajando como las de un niño, cuando una mujer de la vida galante se le acercaba, sólo se limitaba a mirarla y levantar la mano en gesto de negatividad. 

si tan sólo pudiera saber el motivo de su presencia en este lugar, dejaría de estar observandolo con descaro y morbo, quizá el estaba tan enfocado en olvidar el amor que tuvo en noviembre. 
a fin de cuentas me acerqué y compre algunos cacahuates, algunos limones y pedí un vaso al cantinero. 

compañero no me diga si nombre, no planeo molestarle, tampoco me dirijo a usted con hambre de chisme, pero me gustaría saber si su historia es igual a la mía por el hecho de estar aquí, esta parte de bar es la más obscura, y usted no debería rodearse en este lugar. 

al cabo de una platica con el, el nivel de la botella estaba disminuyendo, y el hombre comenzaba a relajarse, explicó sus penas y no pude estar más equivocado. 
explicó después de unas cuantas copas, que su vida amorosa estuvo bien, que si vestía de traje no era por que fuere un gran ejecutivo, que tal vez todas las veces donde el cantinero le decía licenciado era solo para invitarme más limones o después de pedirle alguna servilleta. 

simplemente era un hombre normal, tratando de ahogar las penas con alcohol, quien diría que llegue a pensar que intentaba ahogar las mariposas, sin embargo no era asi. 

le lloraba a la  mujer que lo cargo de niño aquella que lo vio crecer, pues está tarde le había tocado verle acostada en un lugar no tan común, quizá su última cama y el más largo sueño, el tocaba sus dedos apenas unas horas atrás, como cuando era niño esperando despertarla tocando su mano, pero no funcionó.

Aquel ángel de piel longeva no despertaría una vez más para levantarlo temprano por la mañana ni mucho menos le platicaria de como fue su día.

Me sentí estúpido, por mil y un razones, yo estaba sentado en la esquina del bar, mi única compañía era el charco en una botella de tequila y un par de limones, llorando por mi exnovia. 

Aunque te lo cuento como si hubiese sido esta noche, fue ayer, y estoy tan seguro que tampoco esperabas esto, hoy estoy sentado en el borde del sofá, sosteniendo un periódico de prensa rosa, de los mismos que ponen textos ridículos para llamar la atención, y él encabeza la portada, pues un suicidio estaba entre las primeras líneas del mañanero.

La contra parte es que nunca le pregunté su nombre, y cuando intente pagar la cuenta cuando me dijo adiós, menciono que el pagaría todo, aunque intente no dejar la cuenta en su espalda, sus manos extendieron un billete grande que cubría mi mesa, las bebidas y una buena propina al cantinero.

Se llamaba Luis, puedo decir que se "llamaba", por que en este momento no respira, pero su historia me toca el pecho, lo único que puedo decir, es que la dama de negro estaba  brindando con nosotros, lista para llevarlo al campo santo, y ninguno la vio. 

Señorita Soledad.

Soledad, Se que no te duele, también que no te importa, pero ven y sientate a mi lado, quiero mostrarte mi cicatriz de noviembre, nunca antes habías visto algo así, te sugiero que no la veas tan de cerca.

Mi luz interior, ese espíritu de búsqueda murió en el momento en el que te la vi llegar, algo cambió, algo pasó, no me di cuenta muy bien cuando pasó, pero se que me dolió en el alma cuando ya no estabas.

Partio aquella mañana sin habla y sin ganas de dejar un recado a donde iria exactamente, solo me quedo el recuerdo y me quedaron las ganas de reír con ella una vez más, ya no tendría sus pies fríos entre los míos, y era exactamente eso lo que me dolía.


Señorita soledad, que bueno que llega póngase cómoda y perdón por los calcetines que deje en mi sala, en un momento los muevo pero su cena esta lista, se que le gusta la verdura con mantequilla, y la verdad no soy un buen cocinero pero estoy seguro que esto le encantará, deje al lado la vanidad y retire sus tacones, le invito a caminar sin ellos.

Le quiero contar muchas cosas, entre muchos de los temas esta el de mi amada, ella partio y creo que tendré que besarte todas las noches a ti, a costa de poder olvidarla, me gustaría poder iniciar esta platica con su nombre, pues ella es mi tema favorito, y honestamente también lo único que lo que se hablar.

Creo que después todo, la aburrí, eso de escribirle cartas le aburrió y supongo que ese era el motivo por el cual estaba muy emocionada por marcharse, y también creo que su sonrisa hace mucho tiempo ya no me pertenecía, pues, como tu sabes me pierdo en los detalles y las últimas dos ocasiones en que la mire, ella no sonrió en gesto de emoción al verme, se limitó a decir hola y seguir la conversación con una aburrida pregunta de - "Como estas", tampoco me abrazo y es por eso que me aflijio verla.

Después de todo mis chistes tontos ya no caían en su gracia y mi guitarra ya no la hacía ponerse roja, mientras tanto mi forma de hablarle de amor la conocía de memoria y era por eso su urgencia de irse,  tal vez mis flores ya no tenían ese mismo perfume que la enamoro alguna vez.

Cuántas cosas cambiaron en mi para repararlas, me gustaría convertirme en lo que a ella más le gusta para almenos tener su atención, esa parte de su canción favorita, exactamente esa la cual le pone la piel chinita, me gustaría ser su olor favorito, o el enunciado que más le gusta de su libro favorito, tal vez podrías ayudarme a conseguir una bruja la cual me convierta en su par de calcetines favorito, o la almohada que ella abraza cuando duerme, pregunta si el costo es más caro si me convierte en un lunar de ella.

Tal vez si aprendo a volar le voy a gustar otra vez, señorita soledad dame ideas y dime como le gustan los chicos a ella, dime si es que le gustan enormes y fuertes, o si le gustan flacos y altos, o bien dime cuantos golpes en la cabeza me tengo que dar para quedar igual de estúpido como los que le gustan, si la vuelvo a ver necesito un nuevo perfume, necesito los mejores zapatos del mundo, tal vez necesito la mejor camisa, y mi peinado debe de ser perfecto, ella debe saber que el cinto lo tarde en escoger y convina con mis zapatos.

Si se da cuenta que estoy nervioso no podre dejar de temblar, necesito el mejor libro para mantener la calma, y si estoy muy feliz de verla al punto de querer gritar necesito una cinta adhesiva muy fuerte, no la quiero asustar, soledad dime si ella usará tacones para vestirme formal, dime que corbata escojo por que ella usará su sonrisa otra vez, dime si me pongo calcetines negros o si me pongo más desodorante.

Mi barbilla esta perfectamente rasurada y mi tiempo es el indicado para poder llegar temprano a su casa, mis ahorros son los indicados para llevarla a su restaurante favorito y comprar sus alitas favoritas solo quiero saber si ella puede dar un beso o quizás dos, uno para aquí, y otro para llevar, si me regala un abrazo estaría mucho mejor, uno que dure por la eternidad.

Solo existe un pequeño detalle, que no me vuelva a recordar que no piensa en mi, que la deje ir, que esta mejor sin mi.

Señor Dragón.

Buenas tardes señor dragon, disculpe la hora en la que me vengo a presentar, yo se que su estómago ruge por estas horas y que el aperitivo para abrir el apetito esta servido en su mesa, después de todo se levantó esta mañana con dolor de cabeza.

Honestamente dudo que  intente hacerme daño, mire, después de esto, estoy seguro que me comerá vivo, y que el pollo frito, ese que su esposa prepara, lo olvidara, y comenzará conmigo.

Escupira algo de fuego y con suerte lograré esconderme en alguna roca, si pudiese bajar su furia, me permitiría dejar de temblar, pues tengo veinte años y aún estoy como niño, buscando esconderme, pero no lo haré, por que tarde alrededor de siete largos y tardado meses para pararme frente a usted y rogar una oportunidad con su hija.

Se que desaprueba la relación, y también se que me odia por que piensa que no soy un caballero con ella, pero le aseguro que no es así, y que esta más alejado de la realidad de lo que piensa, por que estoy dominado y arrodillado frente a ella gracias a la sonrisa que ella carga entre las mejillas.

Busque entre mis bolsas y vea que mis intenciones de hacer reír a su hija las compre por toneladas, aunque siendo sincero aún debo el noventa por ciento de la luna, la cual No me la darán hasta que pague el setenta y cinco, y honestamente di los ahorros de mi vida en el cinco por ciento, el otro cinco lo tuve que buscar en casas de préstamo.

Se que tiene acostumbrada a su hija a vivir como reina y déjeme decirle que nunca la he bajado de ese peldaño, ella es mi adoración y escojo las flores más bonitas solo para ella, sus flores favoritas son las rosas, aunque me gusta buscar girasoles, he terminado espinado por estar de travieso en la florería.

Las locuras que hice por ella son más grandes que las que he podido hacer alguna vez, que si bien se que estoy loco ella, me hace feliz.

Usted a criado, educado y convertido a una niña en una mujer, una dama, de esas de las que no se encuentran una tarde de domingo que vas a la tienda por jugos y chucherías,  de esas que cruzan la esquina y te miran a los ojos.

No le miento la primera vez que la vi, aquella mujer de cabello suelto, corta altura y vans, estaba muy lejos de mi alcance, sentí que a esos labios tipos como yo no llegamos, y me convertí en una lagartija que miraba al cielo, ella como una nube y yo al ras de suelo sobre una piedra con el sol en la espalda y ella volando y bailando al ritmo del viento.

Se que estoy enamorado desde el momento en el que le confíezo que yo no profeso ninguna religión, pero me he llegado a arrodillar y pedirle a él, que vive allá arriba - "Nunca te pido nada, y siendo sincero me siento hipócrita, pero esto no es para mi, es para ella, solo te pido que la cuides mucho", y para ser honesto no se como rezar, no se que decir pero cada que se enferma no me siento cómodo estando yo acostado y sabiendo que ella la está pasando mal.


Tengo un par de secuaces los cuales me ayudan a tratar de conquistar a tu hija, una guitarra vieja, mis cartas y un sinfín de chistes tontos. Nos ponemos de acuerdo cada miércoles a las 9 de la noche, cuando la luna se posa en lo más alto y me dice que está lista para escuchar la lluvia de ideas, ella y mi almohada son mi publico a la hora de cantar mis canciones, a la hora de escribir y sobre todo para ayudarme a inventar cosas nuevas.


Señor Dragón que bueno que se sienta y a bajado su nervio, honestamente no quería llegar a casa sin una pierna y con mis prendas hechas trizas, usted está acostumbrado a ver idiotas tras sus hijas, pero le juro que yo tengo una misión y es verla reír, hacerla sentir fuerte y segura de si misma, si ella duda alguna vez la culpa será mía por no haberla animado a hacerlo.


Quizá los esqueletos que reposan en su sala de estar, bajo su TV, son los mismos que han intentado caer en su gracia, pero aún le digo rogando que me deje hablar, quizá me faltan más de mil cosas para poder llevarme a su hija a pasear, pero estoy ahorrando por un caballo,  bien se que todos lo que la invitan a salir son mucho más apuestos, pero le aseguro que ninguno la quiere como yo, que si bien, yo vengo a pie desde la cima de aquella colina donde esta el paradero de mi casa, a ella la llevo a donde sea que ella quiera.

Corte un par de manzanas para que ella pudiera caminar  conmigo, y cuando ella quiere eructar, me tapo los oídos fuerte fuerte, ella es la magia de la vida, usted no escatimó en buscar los colores mas bonitos para su piel, y puedo adivinar que aquel cabello largo que ella tiene su esposa lo peino durante muchas noches, si la reina de hielo me mira aquí, me dara las buenas noches mientras me cierra la puerta en la cara.

De cualquier manera yo le pido una oportunidad, si esta noche, usted deja ir a su hija a los columpios, por que le escribí una canción y me gustaría cantarle lo que siento, si de alguna manera usted me pide que no vuelva a verla, me veré en la penosa necesidad de verla todas las tardes cuando usted tome su siesta después del café.

La robare cuando usted camine al mercado y algún día me casare con ella en la iglesia más grande del pueblo, mientras tanto, aquí estaré, escribiendole cosas detrás de estas rocas, convenciendola, tratando que ahuyentar a los chicos con caballo y aquellos que tengan mejores chistes que los míos, le pido una disculpa, pero la quiero en mi vida.

Con el temor del mundo en la mano, le habló, el hijo del sastre.

domingo, 26 de agosto de 2018

Caracolito.

Entre las típicas historias de desamor, podrías esta tarde sentarte a leer, aquella historia ficticia que no tiene personajes reales, y que las aventuras y cosas que pasan en la vida real solo se quedan ahí, en esta no, pues tal vez ya habías escuchado algo así pero con príncipes o actores de novela, y Esta es la historia de un caracol que caminaba a casa después de una gran jornada de 10 horas, recordó que olvidó las llaves de la puerta principal y se quedó fuera viendo como la oscuridad mitigaba él último rayo de sol, buscando entre la brisa del viento aquella sonrisa que lo hizo volar en más de una ocasión.

Aunque su antigua enamorada, estaba bien, el se sentaba todas las noches a preguntarle a las nubes si ella había tenido un buen día, si acaso utilizo los cubiertos antes de ir a dormir y si su cepillo estaba de vuelta en el vaso al lado del grifo.

Pero no, las nubes seguían volando, en gesto de apatía y egoísmo de información, no tenía ni la más mínima intención de seguir su platica y el tenía que quedarse con la duda una noche más, de su maletin, sacó un pequeño cigarro, aquel que estaba apunto de convertirse en una bacha agria, el mismo que uso después del almuerzo para olvidarse del mal olor, saco el encendedor y tras aspirar aquel humo maldito y tóxico, recordó la mirada más linda y tierna, buscando entre los recuerdos las veces que ellos corrían por las calles tratando de ocultarse en la oscuridad y besarse.


Su nombre y su cara se formaban con el humo que salía de su boca, y la duda estaba ahí, dando vueltas por su cabeza la incertidumbre estaba haciendo un huracan en su cabeza, eso de informarce si ella pensaba en el como el en ella todo el tiempo, era una cuestión de amor y estaba muy lejos de tratar invadir su privacidad.

Sus amigos, aquellos compañeros de bar, le platicaban que ella estaba bien, que desde el último viernes que la vieron con el se mira más bonita y que nunca la habían visto reír tanto como hace unas noches cuando mencionaron el nombre de aquel tipo que entrelaza sus dedos con ella desde hace unas noches acá.

cuando le mencionaron el nombre del caracolito casi pregunta por quien era el, llamale tonto pero se escuchaba feliz.

El caracol tenía que fingir que no le importaba, y que eso de saber que ella estaba bien, el también podía estarlo, mintiendose a gritos, mientras en la oscuridad de su habitación, cerca de la lámpara de noche le escribia canciones y formaban parte de aquellas cartas que jamás iba a leer, en un listado negro carecían de sentido pues el destinatario no las iba a abrir jamás, puesto que el correo las devolvió por falta de estampillas, por que aquella tarde de jueves el señor de la mercería, no tenía en su inventario.

Era ese tipo de casualidades las cuales la gente no nota cuando aparecen, son simples y no son tan relevantes, es raro, tan raro como ese tipo de personas que se alejan de todos y luego se preguntan por que están solos.

Luego de ver como se terminaba su cigarro, se vio envuelto en dudas, como esas que te invaden las tardes de domingo, tal cual sería su vida.


Como es que ella podía estar bien y una pregunta mejor como es que el no podía sentirse mejor consigo mismo y por que maldita razón olvidaba los consejos de sus amigos cuando el alcohol llenaba su vacío estomacal, como era que ella no podía ver que el estaba en medio de una muerte lenta y dolorosa, y su verdugo, el tiempo, estaba haciendo de las suyas con una hacha de un filo, la cual había pasado la tarde del martes afilandola con mucha alegría y entusiasmo solo para aquel infeliz caracol.


Observo por un momento su maletin, y vio aquel cigarro que ella había fumado apenas unas noches atrás en la misma cajetilla, aún tenía su labial, el vicio y la búsqueda desesperada por algo de paz, estaba forzando a tomar aquel último cigarrillo, pero se rehusó.

Aquel labial color carmesí, estaba marcado entre la colilla de aquel cigarro a medio usar, y aún estaba puesto en la mentalidad que no lo terminaría, terminaría guardandolo en aquella caja de color azul que usa para guardar recuerdos que asimilan buenos días.

Ya estaba entre la espada y la pared, entre una catana y el muro de berlín, entre tanto suspiro sus pulmones se iban a terminar y de tantas preguntas su cabeza seguro que iba a explotar, repudio aquella noche donde no pudo besarla más veces, y si, necesitaba su cuerpo, pero no para ningún acto con morbo, solo la necesidad de un beso y dormir juntos estaba causando un largo rato de malos pensamientos.

Una cosa era clara, el ya había desaparecido de la cabeza de aquella caracol, y sin embargo, nuestro protagonista aún estaba en mucha desventaja, cuando peleaba contra sus impulsos de pensar cosas bonitas al lado de ella, hablamos de que ya no podia caminar frente a un lugar de vestidos de novia, por que no podía evitar poder imaginarla a ella, buscando entre los maniquí, el mejor moño cuando llegasen a casarse.

Esos sueños, ahora estaban tan lejos, que sólo los suspiros quedaban, no tenía buena suerte, no tenía ni siquiera alguna coincidencia en su horóscopo el cual dijera "hoy el amor de tu vida vencerá su convicción y te llamara antes de dormir", puesto que ya sabía que antes de ir a dormir, buscaría su olor, y no lo encontraría, revisaría por última vez su teléfono en busca de un mensaje, y no lo vería.

Justo antes de perder la ilusión, recordó aquella vez que bailaban en calcetines por la habitacion, mirando al cielo con nudo en garganta de pregunto si esta noche también ella estaba recordando lo mismo o si su atención estaría centrada en el teclado de alguna conversación con algún don Juan, perdiéndose entre las platicas aburridas y monótonas, de esas que después de unos cuantos saludos cordiales, la pregunta
- "y que haces?"

Haciendo presencia de ignorancia y de no saber de que platicar con alguien a quien no domina su mente, por que puedes hacerle una pregunta cualquiera, y ella está en toda la libertad de responderte y hacerte platicar hasta que no exista aliento en tu interior.

Ella es perfecta, ella es un ángel, ella me pidió un tiempo, ella está con alguien más, ella ya no sonríe solo para el caracol.

domingo, 19 de agosto de 2018

Un hombre para ti.



Cuando te fuiste, mencionaste que parecía un niño a pesar de tener mi mayoría de edad, y está bien, lo reflexione mucho y llegue a la conclusión y saber que tienes razón, me puso a pensar.


Fue ahí que decidí ponerme al corriente con mi vida,  necesitas un hombre, y no un tipo como yo, te miras lindísima con él, te lo aseguro.

Me dispuse a cambiar, ya deje mis malos hábitos atrás, te aseguro que no tendrás que ponerte en el campo de batalla con ellos alguna próxima ocasión, solo si pasas delante de mi notarás que me puse algo de loción, y que la camisa está perfectamente planchada, mis rodillas no están sucias y cambie mis tenis de rayitas por unos zapatos casuales.

Dentro de la desesperación comencé con cosas sencillas, por ejemplo los chistes tontos los hice a un lado, y comencé a comer  con cubiertos, dejé al lado mis juguetes y desde ayer ya tengo un nuevo cepillo para mi rebelde cabello, tengo un par de camisas nuevas, tire las que tienen súper héroes y ahora mi ropa interior ya no es de dinosaurios.


Quizá lo más difícil que pude hacer fue decirle adiós a mi amigo imaginario, después de decir la contraseña me senté con él en el fuerte de cobijas y cojines, tuve que decirle que ya no podríamos jugar, que era hora de crecer y que ya no podíamos ser amigos, no lo pudo entender, porque apenas unas noches atrás, comenzamos a hacer la casa del árbol y el nuevo juego de ver quien pisa menos rayitas en la calle, ya no tendría sentido, si tan solo pudieras entender que mi mundo no gira tan bien como cuando tú te paras de puntitas y me miras sonriendo.


Ven y siéntate conmigo, los columpios no son tan incómodos, dejemos al lado el romanticismo y dime que tiene el que no tenga yo, dime si el puede volar, si puede contar hasta después del 49 o si puede dejar de respirar  2 minutos, dime si puede colorear sin salirse de la rayita.

Lo he visto, y no es más alto que yo, tal vez necesites algo más que dulces de colores, ¿te gustaron sus costosos chocolates?,  siento si tengo las manos llenas de tierra, tarde un rato jugando entre el jardín, buscando flores para ti, peleando contra las hormigas y huyendo de los caracoles.


Te diría que te extraño, pero tú te miras feliz, en cada foto de tu muro e historias sonríes, y estas con él, supongo que solo te voy a estorbar.  Honestamente tengo miedo, ya no quiero que te burles de mí, diciendo que no aguante estar sin ti, verás que soy débil y es por eso que no lo haré, seré un hombre en unos días, y necesito que pienses que lo soy aunque por dentro mi corazón se hace cachitos cuando te veo con él.

Me destruye cada día saber que estas con él, y yo aquí, reparando las cosas que no me di cuenta, escribiéndote cartas que tal vez jamás vas a leer.


Compre tus gomitas favoritas, en el camino te robe una cuantas, por eso es que la caja está abierta, tal vez te darás cuenta que sobran tres, pero también me gustan a mí, dame crédito pensé en ti.
En este momento la basura está llevándose mis figuras de acción, esas que cambie por libros de enciclopedia y diccionarios de pasta gruesa, para que cuando entres a mi habitación y los veas pienses que ahora soy un determinado lector.

He quitado mis dibujos animados de las búsquedas principales de mi computador, las cambie por series aburridas y ahora me se completo el horario de Nat Geo, y Discovery está en favoritos.

Para hacerte feliz, los dos te dimos un regalo, pero él hizo trampa, el compró las flores, y yo te di un cactus, obvio te gustaron más sus lirios, lo que tú no sabes que es que yo plante y regué  todos los días ese cactus, y que fuera solo para ti, y él se paro con unos billetes en una  florería.

No creo que tenga en cuenta cómo hacerte trenzas, y mucho menos como te gusta que te abracen al ir a dormir, honestamente dudo que sepa cuál es tu color favorito y como es que aprendiste a sumar.

Si él no puede decirme en que número estoy pensando no creo que pueda hacerte feliz, tal vez le faltarán mis chistes tontos de medianoche y será ahí cuando en suspiros me recuerdes a mí.


El es demasiado arrogante, y es claro que yo no puedo ser así, pondré al lado la modestia, es así que te diré algo solo para que veas que yo también puedo ser genial, ayer por la tarde aprendí a hacer los nudos de mis agujetas, y solo para ser más presumido te puedo enseñar cuando quieras, guarde las instrucciones en un papelito, así que no tendré problema.


Dime si ya le contaste mi secreto, ese de comer nueces debajo de la cama, por favor no le digas que cuando me aburro comienzo a rayar tu nombre en la parte trasera de mis cuadernos, iría a buscarte a tu casa y pedirte mi rompecabezas pero hace un rato mi mamá salió y estoy castigado.


La próxima que te vea, tratare de recordarte lo mucho que te gusta cuando te cuentan las cosas mientras acarician tu cabello, te recordaré que cada uno de tus lunares es perfecto, que tu altura es la indicada para mis estándares y que tu sonrisa es la curva más linda de ti.


Cuéntale que odias que te contradigan, que odias cuando te cambian el tema y no soportas la voz del locutor del tercer canal de la radio, que tienes cosquillas solo en los pies y que nunca te ha gustado la cebolla, dile que eres enemiga de los errores ortográficos y que si te dan dinero de más lo usaras en cosas sin sentido.


Iré a tu casa después, no me lo quiero topar, no soportaría ver cómo te besa y como lo abrazas como lo hacías conmigo, odiare cuando te vea con sus manos en tu cintura  pero lo que más me va a matar es que le cuentes de mi como si fuere un simple recuerdo sencillo y sin suspiros.


Recuerdas el monstruo del cual te defendí aquella noche que dormiste aquí, bueno hice una espada de madera, me  puse pantalones largos y tire mis pantalones cortos, después de  eso, me di a la tarea de cazarlo y ahuyentarlo, así que ya no tienes por qué temer la próxima vez que nuestras almohadas estén juntas en esta cama.

Cuida tu léxico al momento de decirle mi nombre,  cuando te bese y abras los ojos y no me veas ahí, l  veas a él con esa perfecta sonrisa natural, tal vez vas a sonreír por compromiso, mientras tanto yo estaré aquí,  me voy a convertir en hombre pasado mañana, esperándote una noche más en el parque donde te conocí, solo te pido un par de cosas, recuerda mi nombre siempre, y mi crayón de color verde.



viernes, 6 de julio de 2018

El Vestido Rojo.

Se convirtió en algún tipo de asesina serial, de esas que te mutilan un cachito de alma cuando sonríen, coleccionaba sus trofeos en frascos de vidrio, en una letrina de color café la cual tenía con ella desde aquella noche de verano que pasaba casualmente por una venta de garage.

Imposible no arrodillarse cuando ella te mira a los ojos, y como si eso no fuera suficiente, rodeaba mi cuello con sus brazos y se paraba de puntitas tal vez con su perfume lleno de alguna toxina, la cual manda dormir al cerebro.
Y es que cuando ella se desnuda el mundo afuera no existe, no hay formas de predecir lo que va a suceder, solo te recuesta a esperar tu sentencia, en su piel no caben preguntas y ella claramente no las va a responder, solo te mirara y después de un rato arrancará de ti hasta la última gota de libertad.

Comenzará a gemir, y eso hará que tus oídos escuchen las canciones que aun no existían, solo te queda apretar las rodillas, para no quedar como un idiota.

Cuando te des cue ta estarás justo en la tina de algún hotel, llena de cubitos de hielo, tu costado izquierdo te dolerá, así que si, alguien te ha robado, esa cosa que late , la cual envía sangre a todo el cuerpo, no existe en su lugar.
Sin embargo ella te dejará una foto, una donde se quita sus lentes para que la veas a los ojos y no te puedas mover nunca, algo así como medusa, pero el único guerrero sin espada, sin escudo y sin amor a su vida, el cual lleva mi nombre, entro en su camino y se quedo sentado viéndola.
Ella no tuvo la culpa, solo hizo lo que se suponía que iba a hacer.


Y quien es el culpable después de todo, aquel raton que iba buscando comida en horas inadecuadas, o aquella serpiente por verla y no querer dejar ir un bocadillo antes del almuerzo.

No se si entiendas pero, creo que la culpa la tengo yo,  por andar buscando algo bien y termino con algo perfecto entre las manos, quizá mi inmadurez es la que al ras del día siguiente es la que golpea en el talón de aquiles.

Entonces la disculpa la pongo yo en tus oídos, o nos sentamos a ver de a cuantos besos nos toca para que la cuenta al final de la cena no sea tan pesada, mi bolsillo no se verá afectado y tus labios no quedarán manchados si solo por esta noche no te los pintas.

Opino que deberíamos buscar una nueva forma de besar, así cuando estés muy molesta y yo este frenético por verte, al vernos primero nos besamos y luego tiramos todo el veneno que corra por nuestra lengua, y cuando la guerra termine, nos damos un abrazo, de esos que duran toda la noche, tu sobre mi y yo con mi mentón en tus hombros.

Quizá las cosas las solucionamos de la manera equivocada por eso es que hiroshima queda tan bombardeada, deberíamos buscar más razones para quedarnos y solo en cuestión, del que el locatel, no las encuentre, y Google no arroje resultados, nosotros deberíamos llevar la batuta, y publicar en Wikipedia cuáles son las 13 millones de razones por las cuales me besaste el primer día, y cuál es la única razón por la cual yo estoy llorando y tu estas molesta.

No se si me prestes atención cuando digo que estoy enamorado, no se si por lo que escribí soy muy obvio, pero lo estoy.




Y es que. ¿que se hace cuando tu cuerpo te traiciona? cuando te deja a la deriva y no te da tiempo de buscar un lugar donde caer suave, donde pones las ganas de seguir soltero, en la basura o las guardo en el armario, quizá no las volveré a buscar, quizá no hasta que te vayas, después de que tu repertorio de palabras bonitas termine, y que tu lista de regalos bonitos no tenga más cosas que ofrecer.
Quizá te tocara partir y me quedara quedarme aquí esperando de nuevo verte, como todos los sábados, esperando un mensaje como todos los días.


Buscando entre los espacios libres que no hay nada que hacer, cuando no hay nada que te detenga buscar el teléfono entre sus bolsillo y encenderlo con la esperanza de ver su mensaje.

Dentro de algunas nubes están las gotas que van a caer sobre mi cabeza, cuando vaya caminando en un día lluvioso y si pensar en si todos los días no es suficiente para que vuelvas te aseguro que volver a reír con alguien más no tendrá sentido alguno.
Va a ser triste si alguien te besa, a pesar que tu cuerpo tiene mi nombre escrito por todos lados, desde las curvas más bonitas hasta los lugares guardados con recelo.

Si me preguntas como es que estoy tan seguro del por qué te digo que eres mía, la respuesta es tan sencilla como dejarme besar tu cuerpo,  no bastará más de 1 minuto para darnos cuenta que la ropa nos estorba y que tu piel está erizada,


Ese vestido rojo, aquel con el que te miras hermosa, sigue apareciendo en mis sueños, te vi solo dos veces con ese atuendo, y no se cuanto durará en mi cabeza.


Pero te aseguro que tu sonrisa es eso que vive, entre mi almohada y mi cabeza.



sábado, 3 de marzo de 2018

Botón a botón.

Todo parecía ser sencillo, esa forma de sonreír estaba tan dentro de mí que el cruzar por la esquina de su casa me seguía descontrolado el pulso cardíaco hasta dejarme sin habla.

Caminando hasta su casa, recordé que en la llamada había mencionado que no habría nadie en su casa, algo no muy usual, dado a que está su papá, o hermana a pocos metros de nosotros, esta noche sería diferente, casualmente no supe sobre llevar el tema de lo sexual con ella, siempre estaba tan dispuesto a todo con ella que si pasara seria una linda histo…



Tap Tap tap!.
Los golpes de mi mano en la puerta hacían una extraña cancion  en sus oídos, esa puerta de color negro, estaba apunto de ser abierta, dejando mostrar a la fémina que estuvo conmigo durante algunas noches frías. Ahí estaba, con esa sonrisa espectacular y esas curvas tan lindas que parecían instar todas mis ansias, parecía que mis intenciones iban a cambiar  entrando por esa puerta, me recibió con un beso, tal vez no estaba listo, pero el beso despertó alguna curiosidad dentro de mi por escuchar sus gemidos, quizá la había visto tantas veces en la calle y en mis pensamientos antes de ir a dormir que esa noche no pintaba nada extraño, tratar de abusar de su confianza estaba muy fuera de mis planes.


Al cerrar la puerta y después de unos lindos besos la película comenzó, tal vez algún beso subido de tono despertó en mi la ansiedad de tener su cuerpo sobre mi, tal vez estaba tan alejado de la luz que prender la misma y detener nuestro acto estaba fuera de la escena, mi boca estaba entre sus labios  y con esa misma sonrisa estaba aparentando mis labios, tal vez insinuando en dejar claro, que mis ganas eran directamente proporcionales a las de ella, así que una erección surgió bajo mi pantalón, ella por supuesto que lo noto, era tan visible en mi pantalón el liquido preseminal que despedía mi pene que cualquier momento ella lo notaría.

Cuando entré por aquella puerta negra, el niño lindo de las flores y las canciones, se había ido con la niña tierna de la mirada brillante, habían dejado a la deriva a dos chicos con ganas de explorar terrenos prohibidos y muy poca experiencia en sexo que se prestaron a conocer el deseo carnal.

Comenzó a moverse dejando en claro que su intención no era portarse bien, y cuando menos lo esperaba la escena sexual estaba haciendo presencia, mi mano estaba en su sostén, mi estupidez salió a relucir, y ella noto que no pude quitarle ese sostén de color negro, aburrido de sentir que ella bailaba sobre mi con su cadera, decidí levantarme y llevarla hasta recostarse en aquel sillón, quedé sobre ella de tal manera que le dije adiós a mi camisa y ella estaba lista para besar mi cuello, no obstante, ella noto que estaba mas inquieto, así que entre besos acalorados, mis manos estaban perdiéndose bajo su sostén, te seré claro que no había notado que cuando besaba sus senos ella mordía sus labios, avisando que había dado en el punto débil de su cuerpo.

Ella tan tierna siempre, diciéndome “te amo, cuidate mucho por favor “ ahora estaba convirtiéndose en lo que yo siempre me quise tirar, esa loca frenética, que no para, a sabiendas que podría llegar alguien y encontrar nuestra escena.

Nos importo poco, me quite la indumentaria que cubría mis piernas y estaba en ropa interior, ella me vio y sus ansias de tenerme dentro de ella subieron al por mayor, cuantas veces la bese, pero no de esta manera, cuantas veces la mire pero no sudando, cuantas veces respire su cuello y ahora no puedo dejar de besarlo.

Justo cuando le dije adiós a su botón, su cremallera bajo y dejo ver su ropa interior, me di cuenta que combinaba su ropa interior, me di cuenta que alguien pensó en esto antes que yo.