domingo, 26 de agosto de 2018

Caracolito.

Entre las típicas historias de desamor, podrías esta tarde sentarte a leer, aquella historia ficticia que no tiene personajes reales, y que las aventuras y cosas que pasan en la vida real solo se quedan ahí, en esta no, pues tal vez ya habías escuchado algo así pero con príncipes o actores de novela, y Esta es la historia de un caracol que caminaba a casa después de una gran jornada de 10 horas, recordó que olvidó las llaves de la puerta principal y se quedó fuera viendo como la oscuridad mitigaba él último rayo de sol, buscando entre la brisa del viento aquella sonrisa que lo hizo volar en más de una ocasión.

Aunque su antigua enamorada, estaba bien, el se sentaba todas las noches a preguntarle a las nubes si ella había tenido un buen día, si acaso utilizo los cubiertos antes de ir a dormir y si su cepillo estaba de vuelta en el vaso al lado del grifo.

Pero no, las nubes seguían volando, en gesto de apatía y egoísmo de información, no tenía ni la más mínima intención de seguir su platica y el tenía que quedarse con la duda una noche más, de su maletin, sacó un pequeño cigarro, aquel que estaba apunto de convertirse en una bacha agria, el mismo que uso después del almuerzo para olvidarse del mal olor, saco el encendedor y tras aspirar aquel humo maldito y tóxico, recordó la mirada más linda y tierna, buscando entre los recuerdos las veces que ellos corrían por las calles tratando de ocultarse en la oscuridad y besarse.


Su nombre y su cara se formaban con el humo que salía de su boca, y la duda estaba ahí, dando vueltas por su cabeza la incertidumbre estaba haciendo un huracan en su cabeza, eso de informarce si ella pensaba en el como el en ella todo el tiempo, era una cuestión de amor y estaba muy lejos de tratar invadir su privacidad.

Sus amigos, aquellos compañeros de bar, le platicaban que ella estaba bien, que desde el último viernes que la vieron con el se mira más bonita y que nunca la habían visto reír tanto como hace unas noches cuando mencionaron el nombre de aquel tipo que entrelaza sus dedos con ella desde hace unas noches acá.

cuando le mencionaron el nombre del caracolito casi pregunta por quien era el, llamale tonto pero se escuchaba feliz.

El caracol tenía que fingir que no le importaba, y que eso de saber que ella estaba bien, el también podía estarlo, mintiendose a gritos, mientras en la oscuridad de su habitación, cerca de la lámpara de noche le escribia canciones y formaban parte de aquellas cartas que jamás iba a leer, en un listado negro carecían de sentido pues el destinatario no las iba a abrir jamás, puesto que el correo las devolvió por falta de estampillas, por que aquella tarde de jueves el señor de la mercería, no tenía en su inventario.

Era ese tipo de casualidades las cuales la gente no nota cuando aparecen, son simples y no son tan relevantes, es raro, tan raro como ese tipo de personas que se alejan de todos y luego se preguntan por que están solos.

Luego de ver como se terminaba su cigarro, se vio envuelto en dudas, como esas que te invaden las tardes de domingo, tal cual sería su vida.


Como es que ella podía estar bien y una pregunta mejor como es que el no podía sentirse mejor consigo mismo y por que maldita razón olvidaba los consejos de sus amigos cuando el alcohol llenaba su vacío estomacal, como era que ella no podía ver que el estaba en medio de una muerte lenta y dolorosa, y su verdugo, el tiempo, estaba haciendo de las suyas con una hacha de un filo, la cual había pasado la tarde del martes afilandola con mucha alegría y entusiasmo solo para aquel infeliz caracol.


Observo por un momento su maletin, y vio aquel cigarro que ella había fumado apenas unas noches atrás en la misma cajetilla, aún tenía su labial, el vicio y la búsqueda desesperada por algo de paz, estaba forzando a tomar aquel último cigarrillo, pero se rehusó.

Aquel labial color carmesí, estaba marcado entre la colilla de aquel cigarro a medio usar, y aún estaba puesto en la mentalidad que no lo terminaría, terminaría guardandolo en aquella caja de color azul que usa para guardar recuerdos que asimilan buenos días.

Ya estaba entre la espada y la pared, entre una catana y el muro de berlín, entre tanto suspiro sus pulmones se iban a terminar y de tantas preguntas su cabeza seguro que iba a explotar, repudio aquella noche donde no pudo besarla más veces, y si, necesitaba su cuerpo, pero no para ningún acto con morbo, solo la necesidad de un beso y dormir juntos estaba causando un largo rato de malos pensamientos.

Una cosa era clara, el ya había desaparecido de la cabeza de aquella caracol, y sin embargo, nuestro protagonista aún estaba en mucha desventaja, cuando peleaba contra sus impulsos de pensar cosas bonitas al lado de ella, hablamos de que ya no podia caminar frente a un lugar de vestidos de novia, por que no podía evitar poder imaginarla a ella, buscando entre los maniquí, el mejor moño cuando llegasen a casarse.

Esos sueños, ahora estaban tan lejos, que sólo los suspiros quedaban, no tenía buena suerte, no tenía ni siquiera alguna coincidencia en su horóscopo el cual dijera "hoy el amor de tu vida vencerá su convicción y te llamara antes de dormir", puesto que ya sabía que antes de ir a dormir, buscaría su olor, y no lo encontraría, revisaría por última vez su teléfono en busca de un mensaje, y no lo vería.

Justo antes de perder la ilusión, recordó aquella vez que bailaban en calcetines por la habitacion, mirando al cielo con nudo en garganta de pregunto si esta noche también ella estaba recordando lo mismo o si su atención estaría centrada en el teclado de alguna conversación con algún don Juan, perdiéndose entre las platicas aburridas y monótonas, de esas que después de unos cuantos saludos cordiales, la pregunta
- "y que haces?"

Haciendo presencia de ignorancia y de no saber de que platicar con alguien a quien no domina su mente, por que puedes hacerle una pregunta cualquiera, y ella está en toda la libertad de responderte y hacerte platicar hasta que no exista aliento en tu interior.

Ella es perfecta, ella es un ángel, ella me pidió un tiempo, ella está con alguien más, ella ya no sonríe solo para el caracol.

domingo, 19 de agosto de 2018

Un hombre para ti.



Cuando te fuiste, mencionaste que parecía un niño a pesar de tener mi mayoría de edad, y está bien, lo reflexione mucho y llegue a la conclusión y saber que tienes razón, me puso a pensar.


Fue ahí que decidí ponerme al corriente con mi vida,  necesitas un hombre, y no un tipo como yo, te miras lindísima con él, te lo aseguro.

Me dispuse a cambiar, ya deje mis malos hábitos atrás, te aseguro que no tendrás que ponerte en el campo de batalla con ellos alguna próxima ocasión, solo si pasas delante de mi notarás que me puse algo de loción, y que la camisa está perfectamente planchada, mis rodillas no están sucias y cambie mis tenis de rayitas por unos zapatos casuales.

Dentro de la desesperación comencé con cosas sencillas, por ejemplo los chistes tontos los hice a un lado, y comencé a comer  con cubiertos, dejé al lado mis juguetes y desde ayer ya tengo un nuevo cepillo para mi rebelde cabello, tengo un par de camisas nuevas, tire las que tienen súper héroes y ahora mi ropa interior ya no es de dinosaurios.


Quizá lo más difícil que pude hacer fue decirle adiós a mi amigo imaginario, después de decir la contraseña me senté con él en el fuerte de cobijas y cojines, tuve que decirle que ya no podríamos jugar, que era hora de crecer y que ya no podíamos ser amigos, no lo pudo entender, porque apenas unas noches atrás, comenzamos a hacer la casa del árbol y el nuevo juego de ver quien pisa menos rayitas en la calle, ya no tendría sentido, si tan solo pudieras entender que mi mundo no gira tan bien como cuando tú te paras de puntitas y me miras sonriendo.


Ven y siéntate conmigo, los columpios no son tan incómodos, dejemos al lado el romanticismo y dime que tiene el que no tenga yo, dime si el puede volar, si puede contar hasta después del 49 o si puede dejar de respirar  2 minutos, dime si puede colorear sin salirse de la rayita.

Lo he visto, y no es más alto que yo, tal vez necesites algo más que dulces de colores, ¿te gustaron sus costosos chocolates?,  siento si tengo las manos llenas de tierra, tarde un rato jugando entre el jardín, buscando flores para ti, peleando contra las hormigas y huyendo de los caracoles.


Te diría que te extraño, pero tú te miras feliz, en cada foto de tu muro e historias sonríes, y estas con él, supongo que solo te voy a estorbar.  Honestamente tengo miedo, ya no quiero que te burles de mí, diciendo que no aguante estar sin ti, verás que soy débil y es por eso que no lo haré, seré un hombre en unos días, y necesito que pienses que lo soy aunque por dentro mi corazón se hace cachitos cuando te veo con él.

Me destruye cada día saber que estas con él, y yo aquí, reparando las cosas que no me di cuenta, escribiéndote cartas que tal vez jamás vas a leer.


Compre tus gomitas favoritas, en el camino te robe una cuantas, por eso es que la caja está abierta, tal vez te darás cuenta que sobran tres, pero también me gustan a mí, dame crédito pensé en ti.
En este momento la basura está llevándose mis figuras de acción, esas que cambie por libros de enciclopedia y diccionarios de pasta gruesa, para que cuando entres a mi habitación y los veas pienses que ahora soy un determinado lector.

He quitado mis dibujos animados de las búsquedas principales de mi computador, las cambie por series aburridas y ahora me se completo el horario de Nat Geo, y Discovery está en favoritos.

Para hacerte feliz, los dos te dimos un regalo, pero él hizo trampa, el compró las flores, y yo te di un cactus, obvio te gustaron más sus lirios, lo que tú no sabes que es que yo plante y regué  todos los días ese cactus, y que fuera solo para ti, y él se paro con unos billetes en una  florería.

No creo que tenga en cuenta cómo hacerte trenzas, y mucho menos como te gusta que te abracen al ir a dormir, honestamente dudo que sepa cuál es tu color favorito y como es que aprendiste a sumar.

Si él no puede decirme en que número estoy pensando no creo que pueda hacerte feliz, tal vez le faltarán mis chistes tontos de medianoche y será ahí cuando en suspiros me recuerdes a mí.


El es demasiado arrogante, y es claro que yo no puedo ser así, pondré al lado la modestia, es así que te diré algo solo para que veas que yo también puedo ser genial, ayer por la tarde aprendí a hacer los nudos de mis agujetas, y solo para ser más presumido te puedo enseñar cuando quieras, guarde las instrucciones en un papelito, así que no tendré problema.


Dime si ya le contaste mi secreto, ese de comer nueces debajo de la cama, por favor no le digas que cuando me aburro comienzo a rayar tu nombre en la parte trasera de mis cuadernos, iría a buscarte a tu casa y pedirte mi rompecabezas pero hace un rato mi mamá salió y estoy castigado.


La próxima que te vea, tratare de recordarte lo mucho que te gusta cuando te cuentan las cosas mientras acarician tu cabello, te recordaré que cada uno de tus lunares es perfecto, que tu altura es la indicada para mis estándares y que tu sonrisa es la curva más linda de ti.


Cuéntale que odias que te contradigan, que odias cuando te cambian el tema y no soportas la voz del locutor del tercer canal de la radio, que tienes cosquillas solo en los pies y que nunca te ha gustado la cebolla, dile que eres enemiga de los errores ortográficos y que si te dan dinero de más lo usaras en cosas sin sentido.


Iré a tu casa después, no me lo quiero topar, no soportaría ver cómo te besa y como lo abrazas como lo hacías conmigo, odiare cuando te vea con sus manos en tu cintura  pero lo que más me va a matar es que le cuentes de mi como si fuere un simple recuerdo sencillo y sin suspiros.


Recuerdas el monstruo del cual te defendí aquella noche que dormiste aquí, bueno hice una espada de madera, me  puse pantalones largos y tire mis pantalones cortos, después de  eso, me di a la tarea de cazarlo y ahuyentarlo, así que ya no tienes por qué temer la próxima vez que nuestras almohadas estén juntas en esta cama.

Cuida tu léxico al momento de decirle mi nombre,  cuando te bese y abras los ojos y no me veas ahí, l  veas a él con esa perfecta sonrisa natural, tal vez vas a sonreír por compromiso, mientras tanto yo estaré aquí,  me voy a convertir en hombre pasado mañana, esperándote una noche más en el parque donde te conocí, solo te pido un par de cosas, recuerda mi nombre siempre, y mi crayón de color verde.



viernes, 6 de julio de 2018

El Vestido Rojo.

Se convirtió en algún tipo de asesina serial, de esas que te mutilan un cachito de alma cuando sonríen, coleccionaba sus trofeos en frascos de vidrio, en una letrina de color café la cual tenía con ella desde aquella noche de verano que pasaba casualmente por una venta de garage.

Imposible no arrodillarse cuando ella te mira a los ojos, y como si eso no fuera suficiente, rodeaba mi cuello con sus brazos y se paraba de puntitas tal vez con su perfume lleno de alguna toxina, la cual manda dormir al cerebro.
Y es que cuando ella se desnuda el mundo afuera no existe, no hay formas de predecir lo que va a suceder, solo te recuesta a esperar tu sentencia, en su piel no caben preguntas y ella claramente no las va a responder, solo te mirara y después de un rato arrancará de ti hasta la última gota de libertad.

Comenzará a gemir, y eso hará que tus oídos escuchen las canciones que aun no existían, solo te queda apretar las rodillas, para no quedar como un idiota.

Cuando te des cue ta estarás justo en la tina de algún hotel, llena de cubitos de hielo, tu costado izquierdo te dolerá, así que si, alguien te ha robado, esa cosa que late , la cual envía sangre a todo el cuerpo, no existe en su lugar.
Sin embargo ella te dejará una foto, una donde se quita sus lentes para que la veas a los ojos y no te puedas mover nunca, algo así como medusa, pero el único guerrero sin espada, sin escudo y sin amor a su vida, el cual lleva mi nombre, entro en su camino y se quedo sentado viéndola.
Ella no tuvo la culpa, solo hizo lo que se suponía que iba a hacer.


Y quien es el culpable después de todo, aquel raton que iba buscando comida en horas inadecuadas, o aquella serpiente por verla y no querer dejar ir un bocadillo antes del almuerzo.

No se si entiendas pero, creo que la culpa la tengo yo,  por andar buscando algo bien y termino con algo perfecto entre las manos, quizá mi inmadurez es la que al ras del día siguiente es la que golpea en el talón de aquiles.

Entonces la disculpa la pongo yo en tus oídos, o nos sentamos a ver de a cuantos besos nos toca para que la cuenta al final de la cena no sea tan pesada, mi bolsillo no se verá afectado y tus labios no quedarán manchados si solo por esta noche no te los pintas.

Opino que deberíamos buscar una nueva forma de besar, así cuando estés muy molesta y yo este frenético por verte, al vernos primero nos besamos y luego tiramos todo el veneno que corra por nuestra lengua, y cuando la guerra termine, nos damos un abrazo, de esos que duran toda la noche, tu sobre mi y yo con mi mentón en tus hombros.

Quizá las cosas las solucionamos de la manera equivocada por eso es que hiroshima queda tan bombardeada, deberíamos buscar más razones para quedarnos y solo en cuestión, del que el locatel, no las encuentre, y Google no arroje resultados, nosotros deberíamos llevar la batuta, y publicar en Wikipedia cuáles son las 13 millones de razones por las cuales me besaste el primer día, y cuál es la única razón por la cual yo estoy llorando y tu estas molesta.

No se si me prestes atención cuando digo que estoy enamorado, no se si por lo que escribí soy muy obvio, pero lo estoy.




Y es que. ¿que se hace cuando tu cuerpo te traiciona? cuando te deja a la deriva y no te da tiempo de buscar un lugar donde caer suave, donde pones las ganas de seguir soltero, en la basura o las guardo en el armario, quizá no las volveré a buscar, quizá no hasta que te vayas, después de que tu repertorio de palabras bonitas termine, y que tu lista de regalos bonitos no tenga más cosas que ofrecer.
Quizá te tocara partir y me quedara quedarme aquí esperando de nuevo verte, como todos los sábados, esperando un mensaje como todos los días.


Buscando entre los espacios libres que no hay nada que hacer, cuando no hay nada que te detenga buscar el teléfono entre sus bolsillo y encenderlo con la esperanza de ver su mensaje.

Dentro de algunas nubes están las gotas que van a caer sobre mi cabeza, cuando vaya caminando en un día lluvioso y si pensar en si todos los días no es suficiente para que vuelvas te aseguro que volver a reír con alguien más no tendrá sentido alguno.
Va a ser triste si alguien te besa, a pesar que tu cuerpo tiene mi nombre escrito por todos lados, desde las curvas más bonitas hasta los lugares guardados con recelo.

Si me preguntas como es que estoy tan seguro del por qué te digo que eres mía, la respuesta es tan sencilla como dejarme besar tu cuerpo,  no bastará más de 1 minuto para darnos cuenta que la ropa nos estorba y que tu piel está erizada,


Ese vestido rojo, aquel con el que te miras hermosa, sigue apareciendo en mis sueños, te vi solo dos veces con ese atuendo, y no se cuanto durará en mi cabeza.


Pero te aseguro que tu sonrisa es eso que vive, entre mi almohada y mi cabeza.



sábado, 3 de marzo de 2018

Botón a botón.

Todo parecía ser sencillo, esa forma de sonreír estaba tan dentro de mí que el cruzar por la esquina de su casa me seguía descontrolado el pulso cardíaco hasta dejarme sin habla.

Caminando hasta su casa, recordé que en la llamada había mencionado que no habría nadie en su casa, algo no muy usual, dado a que está su papá, o hermana a pocos metros de nosotros, esta noche sería diferente, casualmente no supe sobre llevar el tema de lo sexual con ella, siempre estaba tan dispuesto a todo con ella que si pasara seria una linda histo…



Tap Tap tap!.
Los golpes de mi mano en la puerta hacían una extraña cancion  en sus oídos, esa puerta de color negro, estaba apunto de ser abierta, dejando mostrar a la fémina que estuvo conmigo durante algunas noches frías. Ahí estaba, con esa sonrisa espectacular y esas curvas tan lindas que parecían instar todas mis ansias, parecía que mis intenciones iban a cambiar  entrando por esa puerta, me recibió con un beso, tal vez no estaba listo, pero el beso despertó alguna curiosidad dentro de mi por escuchar sus gemidos, quizá la había visto tantas veces en la calle y en mis pensamientos antes de ir a dormir que esa noche no pintaba nada extraño, tratar de abusar de su confianza estaba muy fuera de mis planes.


Al cerrar la puerta y después de unos lindos besos la película comenzó, tal vez algún beso subido de tono despertó en mi la ansiedad de tener su cuerpo sobre mi, tal vez estaba tan alejado de la luz que prender la misma y detener nuestro acto estaba fuera de la escena, mi boca estaba entre sus labios  y con esa misma sonrisa estaba aparentando mis labios, tal vez insinuando en dejar claro, que mis ganas eran directamente proporcionales a las de ella, así que una erección surgió bajo mi pantalón, ella por supuesto que lo noto, era tan visible en mi pantalón el liquido preseminal que despedía mi pene que cualquier momento ella lo notaría.

Cuando entré por aquella puerta negra, el niño lindo de las flores y las canciones, se había ido con la niña tierna de la mirada brillante, habían dejado a la deriva a dos chicos con ganas de explorar terrenos prohibidos y muy poca experiencia en sexo que se prestaron a conocer el deseo carnal.

Comenzó a moverse dejando en claro que su intención no era portarse bien, y cuando menos lo esperaba la escena sexual estaba haciendo presencia, mi mano estaba en su sostén, mi estupidez salió a relucir, y ella noto que no pude quitarle ese sostén de color negro, aburrido de sentir que ella bailaba sobre mi con su cadera, decidí levantarme y llevarla hasta recostarse en aquel sillón, quedé sobre ella de tal manera que le dije adiós a mi camisa y ella estaba lista para besar mi cuello, no obstante, ella noto que estaba mas inquieto, así que entre besos acalorados, mis manos estaban perdiéndose bajo su sostén, te seré claro que no había notado que cuando besaba sus senos ella mordía sus labios, avisando que había dado en el punto débil de su cuerpo.

Ella tan tierna siempre, diciéndome “te amo, cuidate mucho por favor “ ahora estaba convirtiéndose en lo que yo siempre me quise tirar, esa loca frenética, que no para, a sabiendas que podría llegar alguien y encontrar nuestra escena.

Nos importo poco, me quite la indumentaria que cubría mis piernas y estaba en ropa interior, ella me vio y sus ansias de tenerme dentro de ella subieron al por mayor, cuantas veces la bese, pero no de esta manera, cuantas veces la mire pero no sudando, cuantas veces respire su cuello y ahora no puedo dejar de besarlo.

Justo cuando le dije adiós a su botón, su cremallera bajo y dejo ver su ropa interior, me di cuenta que combinaba su ropa interior, me di cuenta que alguien pensó en esto antes que yo.

domingo, 21 de enero de 2018

Tengo frío.

Así que así se siente, en la mañana  iba caminando, tenía la necesidad de un agua así que entre a una tienda  sobre la vereda de mi camino, saludar a ese viejo quien diría que era la última vez, tener la mirada de su perro  labrador en la pierna reconociendo mi olor quien diría que era la última vez, pero mírame, ahora aquí, quien lo diría.

Tuve una ligera sensación hoy en la mañana, cuando puse mi pie en el frío suelo, un escalofrío en mi cuello delató toda mi inseguridad, la cual solo mi gato pudo sentir, hasta se replegaba a mi pierna,  tuve  más formas de ver la vida de lo normal.
Ok, al grano, ya estás listo?, bueno creo que es demasiado sencillo intuir que estoy en el suelo tirado con algunos disparos en el pecho y ya no me duelen.
Siento frío, y tengo mucho sueño a pesar de haber dormido durante mucho tiempo, escucho una ambulancia y hay una señora gritando tengo miedo que sea mi madre y no quiero verla es por eso que mis ojos están cerrados, intento mantenerme despierto, por fin estoy saliendo con la chica que me gusta, ya nos besamos y no me puedo morir sin verla otra vez, tengo mucha sed, y mi pierna izquierda está fría, siento algo mojado en mi camisa y sé que es sangre pero no la quiero tocar tengo muchas  ganas de toser pero tengo mal aliento y es por eso que siento algo de sangre en mi garganta.
Me gusta pensar en cuanto le servirán  $720, un cupón  y una tarjeta bloqueada, cuanta culpa puedes sanar con eso y cuánto cuesta el perdón.

Entonces esa estúpida luz blanca así es, tiene mucho brillo y me es difícil verla. 
Si muero en 20 minutos a donde irá mi alma?.
Ojalá la muerte me espere hasta el otro  fin de semana, tengo una cita.

Habitación número 18.

Se aburrió del amor, las cosas que  un día dijo sobre  el amor,  solo habían  quedado ahí ,  como palabras que un día dijo, no sé si por dolor o por esperanza dijo que el amor le llega a todos, quizá hoy no pero les llega.

está al lado de mi,  esta desnuda y tiene una piel tan suave que me da miedo despertarla con las manos frias, quizá  ya me acostumbré a verla todos los días  pero no desnuda.

te cuento en breve que me la coji, llevo planeando esto desde  ya tiempo atrás,  no me da miedo decirte que tengo novia y tampoco me da miedo decirte que me vine en menos del tiempo acordado.

Me sentía una mierda por mil y un razones, las más evidentes eran que ella quizá pudo tener el lugar mi novia y ahora se convirtió en una noche de hotel.

A pesar deque nunca busqué su cama su sonrisa siempre desbordaba un morbo incontrolable, bastante blasfemo y retorcido deseo por escuchar sus gemidos.

Entonces esta es la premisa, me vine en 7 minutos y ella esta pensando en por qué llego aquí conmigo y aunque las dudas quedan en el aire de por que cedió como hombre me queda el gusto de saber que ya tuve lo que quería, pero como humano me acabo de convertir en una mierda.
La chica de mis sueños esperando en  casa,envuelta en cobijas, esperando mi mensaje de buenas noches por que ella dijo con lujo de carisma que sus sueños no eran cómodos sin un mensaje de buenas noches.

Una segunda ocasión estan insinuando mis ansias, y el parar de ser infiel a la chica que me gusta,  tal vez por que cuando la veo sonreir me da un gusto tremendo  y que su voz sea la última antes de ir a dormir es impresionante, y créeme que aún estoy buscando la explicación a todo esto.

Pero las caderas de mi segunda opción por decirlo solo de alguna manera me dan ganas de tirarmela ignorando que tiene corazón y tal vez arriesgandome a sentir algo por ella y finalmente cambiar a mi chica, aunque la verdad  es una elección  estúpida no lo haría aunque lo pienso.

te has sentado una noche de jueves a reflexionar tu vida?
bueno no somos tan distintos, corre la casualidad que estuve pensando que es por verla mucho tiempo se me hace especial, mientras que mi verdadera pareja esta a 489 kilómetros de mi.

tal vez, y tan solo tal vez yo también pregunto lo mismo.

¿Qué  hago en la habitación número 18?.

Como Dante Alighieri

Te voy a contar una historia un poquito de todo, primero que nada estaba hasta la madre, tanto que
disfrutar un café frío,  mucho viento con tierra, mojarte un calcetín, encontrar la piedrita de los frijoles, una tortilla dura, perder un calcetín a media noche, despertar temprano en domingo, ir a trabajar en navidad, no eran ni por poco algo tan malo como mi vida amorosa.

Era casi predecible que a diciembre llegaría solo, aquel noviembre del 17, me dispuse a hacer un par de planes quizá a  sabiendas que estaría un poco solo, el ambiente en el que me veía  rodeado no se veía  tan amistoso así que me dispuse a asimilar, el andar caminado por ahí sin entrelazar mis dedos con los de alguien y presumirla por todos lados.

Entonces sucede algo que ya estabas imaginando tal vez,  lo chistoso aquí es que una chica con la sonrisa más hermosa del mundo me besó en la sala de cine de aquel lugar.

Tal vez llegando a casa se va a retractar diciendo que fue un error, todos los escenarios posibles estaban saltando como gotas de aceite en agua,  parecía que todo lo que un día planee ahora estuviese dándome una cachetada directo en lo ingenuo.
Como primera instancia traté de correr de cupido, le saqué los dedos medios y le dije que ya estaba harto de personas vacías y sonrisas que al final me harían recordarlas con una foto.

Lo chistoso es que cupido solo me veía y se reía de mi, tal vez llamándome estúpido por que no me daba cuenta de la mina de oro que estaba frente a mi, tal parece que ese duende que cuida su olla de monedas de oro, había ido por un café y olvidó el azúcar, por eso su tardanza, había dejado un par de ojitos bonitos y al menos unos cachetes enormes y suaves que combinados con una sonrisa surcaban una enorme línea de oreja a  oreja.

Ella continuaba besándome y con su mano rodeando mi nuca, aparentandome los labios cada que intentaba alejarme, su cabello estaba emitiendo un olor a dulcura y esperanza que en realidad era veneno para asesinar a sangre fría mi sentido común.



Tal vez las historias de amor están tan trilladas que los finales felices siempre son una buena mentira, tal vez  solo hace cuestión de momentos, esos besos iban a terminar a la par de esa película, tal vez y tan solo tal vez ,  se convertiría en una  historia que cuentas a tus amigos sin mencionar nombres, - " me besé con tu amiga". Sin embargo había algo que a decir verdad me estaba llenando de  ego y amor,  el sentido de pertenencia  estaba segregandose en cada rincón de mi alma, ahora solo era cuestión de esperar y seguir besándola, ¿si el encanto iba a durar una noche durante 1:39 minutos, por qué no?


Cuando ella paraba de besarme para tomar un suspiro me sonreía y es de esa manera en la que te enamoran fácilmente. Después de eso sentí como sus labios se estaban convirtiendo en mi lugar feliz y por si fuera poco sus manos no soltaban mi cabeza tal parecía que ella  iba  dispuesta a enamorarme y ser la persona más cruel al domar todos mis sentidos cual fiera enjaulada.

Me dejé llevar, me dejé ganar, al salir de aquella sala, me di cuenta que estaba escrita la frase - "Que pierda la esperanza todo aquel que entre en esta puerta"

Me sentí como dante y virgilio se había quedado en alguna sala y tal vez y tan solo tal vez, nunca le notificaron que había llegado.